El Estudio en la Orden de Predicadores

El ideal de la Orden ha sido definido repetidas veces como el “ideal de la verdad”. Aún más, los dominicos se han autodenominado unas veces y otras han sido denominados como la “Orden de la verdad”. Desde esta perspectiva del desafío y el compromiso presentamos las siguientes reflexiones sobre el estudio en la Orden de Predicadores.

1. ¿Sigue siendo valido el ideal de la verdad?
El ideal de la verdad se le revela como un ideal cada vez más lejano e inasequible. Muchos renuncian en la práctica a la búsqueda de la verdad, por considerarla una causa perdida. Además, la saturación de la palabra, el vaciamiento del discurso y el desgaste semántico del lenguaje suscitan en nuestros contemporáneos serias reservas frente al ideal de la verdad.

En la Posmodernidad prevalece la emotividad sobre la racionalidad, las sensaciones sobre las ideas, la práctica sobre la teoría. Resultando una fuerte reserva frente al ideal de la verdad y una fuerte desconfianza frente a las capacidades de la razón. La preocupación por el ideal de la verdad ya no cuenta; lo que realmente cuenta es lo útil, lo práctico, lo inmediatamente provechoso. Surge así un rechazo espontáneo a cualquier teoría, a cualquier esfuerzo de racionalidad, a cualquier preocupación por el encuentro con la verdad.

En el mundo contemporáneo se agravan cada vez más las reservas frente al ideal de la verdad. Con frecuencia responden a una falta de confianza en la posibilidad de poder hacerse con ella. El pluralismo resulta ser muchas veces la razón última de esta desconfianza. La toma de conciencia del pluralismo ha generado a su vez en nuestros contemporáneos la sensación o la conciencia de una verdad fragmentada. Cuando el pluralismo degenera en un burdo relativismo significa una renuncia radical a la búsqueda de la verdad. El relativismo elude el diálogo y la confrontación, renuncia a la búsqueda de la verdad.

Santo Tomás enfatizó el carácter esforzado y ascético de la activad intelectual. “Estudio es una palabra que designa aplicación intensa de la mente a algo, cosa que no puede hacerse sino mediante su conocimiento”. Coloca la estudiosidad entre las partes de las templanza y distingue en ella dos aspectos: el apetito de saber y el esfuerzo requerido por la actividad intelectual. Es una tarea esforzada y ascética que requiere laboriosidad, paciencia y constancia. Por eso la vocación intelectual escasea y, cuando se da, está siempre amenazada por la tentación del abandono. 

2. El estudio en le proyecto fundacional de Domingo.
La originalidad de Domingo consistió en poner al servicio de la predicación, en dar a éste una significación y una finalidad específicamente apostólicas. Su intuición profética consistió en darse cuenta de la absoluta necesidad de una adecuada preparación intelectual para la renovación efectiva del ministerio de la predicación. Como todos los demás componentes del proyecto dominicano, el estudio dominicano tiene desde el principio un carácter y una finalidad eminentemente apostólica. Los Dominicos somos esencialmente predicadores, y a este ministerio están ordenados, en definitiva, el estudio y la enseñanza.
Ahora bien, en el medio evo, existen dos corrientes: la Escuela de los Místicos (el ideal de esta escuela pone su mira en la experiencia mística) y la Escuela de los Maestros (su propósito apostólico y misionero es iluminar al hombre secular en sus propias circunstancias históricas) mantienen una concepción distinta y hasta contrapuesta del estudio y de la tarea intelectual.

Domingo se inspira en la Escuela de los Maestros y en ella encuentra el verdadero sentido y finalidad del estudio. Siguiendo la tradición de los Maestros, pone el estudio al servicio de su proyecto apostólico.

El estudio es un componente esencial del proyecto fundacional de Domingo. No se concibe un verdadero Predicador, si no se dedica al mismo tiempo al estudio de la verdad sagrada. Un estudio sin finalidad apostólica perdería su carácter dominicano.

Algunos rasgos del estudio dominicano.

Es estudio dominicano es comunitario. El primer sujeto responsable del estudio es la propia comunidad dominicana, al igual que ésta es también la primera responsable del ministerio de la predicación. Es un estudio teológico. Se centra en el estudio de la verdad sagrada. Es un estudio interdisciplinar. Las otras áreas del conocimiento han de ser estudiadas en función de la reflexión teológica y a la luz de la teología. La teología ha sido fecunda y creativa en la medida que ha entrado en este diálogo o debate interdisciplinar.