Nuestra Institución – Quienes somos

HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN

Para acercarnos a la historia, es necesario, ahondar en el trabajo de los Frailes Dominicos, quienes fueron los pioneros en la evangelización y formación en la academia y las virtudes; del mismo modo, en la cultura y literatura contextualizada del Nuevo Reino de Granada, conscientes de actuar con tenacidad en los procesos urgentes de la enseñanza u orientación a los indígenas.

Cabe resaltar, la figura de Fray Jerónimo Loaiza, segundo Obispo de Cartagena (1548-1552), quien contempló la idea de fundar un colegio ante la necesidad de formar y acompañar a los indígenas, como elemento de mutua enseñanza.

Fue así, como se inició la orientación catequética a los indígenas en Santa Marta, en 1528, con la organización de una escuela elemental donde las doctrinas aprendían el idioma de los indígenas, y éstos la doctrina cristiana, especialmente mediante el mensaje Evangélico.

Era notable la esencia de la predicación, impregnada en la espiritualidad de cada fraile, con aires plácidos de un dominicanismo auténtico, acrecentando la experiencia de fe cristiana, desde la Costa del Caribe hasta los ramales de la Sierra Nevada.

En 1563, se creó la primera escuela formal de gramática, que tuvo este Nuevo Reino. Esta  se organizó con todos los cursos de primaria que se siguieron con gran formalidad. De manera consecuente, llegó al Nuevo Reino de Granada un gran adelanto a través de los misioneros. Oportunamente, llegaron a Cartagena, y el Padre Prior Juan de Zea, los envió a misionar por el extenso litoral: Fray Luis Vero, Fray Diego Javier y Fray Jerónimo Barros a las misiones de Santa Marta, a Fray Diego Escaurio, Fray Tomás del Rosario y fray Luis Beltrán a la región llamada tierra Adentro, muy poblada de tribus peligrosas.

En un pequeño bohío se estableció Fray Luis Bertrán, sirviéndose de él como capilla para celebrar la Santa misa y catequizar a los moradores del lugar.

Fray Luis Bertrán, se dedicó en primer lugar a intensificar la catequesis de los niños, a quienes tenían un poco descuidados. Estos datos, permiten que se propague la obra de la orden de Predicadores, expandiendo el carisma, desde la figura de Luis Bertrán en la Costa Atlántica. He allí un tinte de luz y esperanza en el trascender de la historia y la novedad del tiempo que florece en la verdad.

Años más tarde, ya en la ciudad de Barranquilla, exaltando el sentido y valor de la itinerancia y reconociendo al paso del tiempo la necesidad de los pobladores, se estimó conveniente hacer realidad el carisma fundacional, es por esta razón, que se avanzó hacia barrios en condiciones precarias, visionando con compasión la realidad del Barrio San Luis Bertrán, cuya propiedad pertenecía al señor Luis Cuervo.

Fray Domingo Lozano y Fray Ismael Arévalo, conscientes de su labor pastoral y evangélica, se dedicaron a educar y cristianizar a los moradores de estas tierras, ávidos del conocimiento de la Palabra, progreso y cultura. 

El apoyo abnegado de la comunidad y con visto bueno del arzobispo Monseñor Germán Villa Gaviria, bajo el provincialato de Fray Gilberto Hernández, O.P., se puede concretar la anhelada idea de hacer en aquella escuela (no aprobada) un colegio bajo las normas y leyes de la Secretaría de Educación de la misma ciudad.

SAN ALBERTO MAGNO reviste su importancia en la Orden de Predicadores como héroe de fe,  porque supo conciliar la sabiduría divina con la ciencia humana. Obispo de Ratisbona, maestro del Angélico doctor “SANTO TOMÁS DE AQUINO”, y reconocido por sus famosos escritos sobre la naturaleza, los comentarios a los evangelios y a la virgen María. Esto genera que la institución, poco a poco tenga un realce e importancia para la comunidad en general, hasta llegar a tomar legalmente juridicidad con el acta de fundación fechada el 5 de diciembre de 1974.

El Colegio San Alerto Magno, siempre ha desarrollado su orientación pedagógica, apuntando a la trasformación de la sociedad, enfocándose en el modelo pedagógico Dominicano Tomista, que conserva los lineamientos de la formación integral y autónoma de cada miembro de la institución. Todo esto, reflejado en el ambiente escolar, donde se dan a conocer con criterios y argumentos sólidos, cada uno de los procesos que permiten actualizar el Proyecto Educativo Institucional, atendiendo las necesidades patentes.

Coherentes por herencia y tradición histórica, es propio que en torno a las casas o conventos dominicos junto a la predicación, estudio y oración, pilar de la observancia regular, se encuentre la enseñanza como tarea magnánima del apostolado, legado de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de predicadores.

El colegio San Alberto Magno, ha tejido con paciencia esta historia de una vivencia y vocación educadora que permea toda una humanidad en continuo cambio. 

Los frailes asignados a la Casa San Luis Bertrán de Barranquilla, gracias a la colaboración de la Provincia San Luis Bertrán de Colombia y a la labor de la Comunidad Dominicana, pudieron, en su transcurrir, construir un claustro del saber, pese a las penurias económicas. En el hoy, esta historia se escribe con pluma de libertad y tinta de oro, teniendo el valor de beber de las fuentes, reconstruyendo sendas para ofrecer con calidez humana, un invaluable aporte en la educación del sur occidente de Barranquilla, que siempre avivará la memoria de su gente.